jueves, 13 de septiembre de 2012

Qué bueno que tengas Sol.
Esta entrada en un blog así, digo con los ímpetus y animaciones de sus habitantes por eventualidades como la noción de un ave bien sostenida por entre las rejas de un coloso frío, querría ser vista.

Es lo que quiero, sólo ahora, decir sobre alguien que retoma su camino en compañía de otro ser humano. Pues bien, nada derruye la sensación de aún ser parte de esa piel que es un espacio muy concreto. Y sin embargo, al verlo soleado y haciendo dibujos en colores, destino mejores vientos para esos dos. Y, profundamente, me conmueve su unión. Sonrío salada de mar.


domingo, 19 de agosto de 2012

El doctor, aquella tarde, al verlo marchar, comprendió de pronto lo que Grand había querido decir: debía de estar escribiendo  un libro o algo parecido. Ya en el laboratorio todo esto tranquilizaba a Rieux. Sabía que esta impresión era estúpida, pero no alcanzaba a comprender que la peste  pudiera instalarse verdaderamente en una ciudad donde podía haber funcionarios que cultivaban manías honorables. Más exactamente, no podía imaginar el lugar que ocuparían esas manías en medio de la peste y por lo tanto le parecía que, prácticamente, la peste no tenía porvenir entre nuestros conciudadanos.  
Página 47.  La peste, Albert Camus. 

martes, 7 de agosto de 2012

Toda persona que ames te va a hacer llorar.
El asunto es elegir amar a quien merezca que sufras por el.

- Bob Marley

jueves, 7 de junio de 2012

Trae tu bolsa, de tela, yute, o de tu cósmica invención (;


 La empatía de ensanchar nuestra consideración, ese detenerse y valorar la concritud matemática y fabulosa de una vida. Tanto más si contamos con opciones que no sólo nos aperturan caminos no antes transitados por uno, y que han de devenir en una experiencia que nos arroja a la vida, a su dinámica, a su disposición,  que nos invita a desarrollarnos, a vivir en armonía respetando el derecho, inalineable, de todos y cada uno a la felicidad.  La decisión de no aceptar ni demandar nueva producción de plástico, no así tecnopor, etc. como lo primero que sucede antes de toparse con todas las otras opciones que mejoran nuestra calidad de vida y dejan la posibilidad de que otras formas de vida se desarrollen. 

Líneas aparte y rebuscando más propaganda que difunde hechos cotidianos que de ser revertidos, han de comenzar a sembrar la calidez y seguridad propia del respeto, no como un deber por las escalas de valores que se señalan  autoritariamente, sino como una actitud  para con la vida; y claro cómo olvidar mencionar que este vídeo lo compartió en clase de Publicidad un profesor al que quiero agradecer esa generosidad para con el conocimiento. En el intento de dejar los prejuicios olvidados en alguna banqueta, ¡todo es(te vivir es) valioso!



Ahora era de noche, pues en septiembre se hace de noche rápidamente después  de la puesta del sol. Se echó contra la madera gastada de la proa y reposó todo lo posible. Habían salido las primeras estrellas. No conocía el nombre de Venus, pero la vio y sabía que pronto estarían todas a la vista y que tendría consigo todas sus amigas lejanas. 
-El pez es también mi amigo- dijo en voz alta-. Jamás he visto un pez así, ni he oído hablar de él. Pero tengo que matarlo. Me alegro que no tengamos que tratar de matar las estrellas. 
"Imagínate que cada día tuviera uno que tratrar de matar la luna -pensó-. La luna se escapa. Pero, ¡imagínate que tuviera uno que tratar de matar diariamente el sol!. Nacimos con suerte", pensó. 


En la página 58, del libro titulado El viejo y el mar, del autor Ernest Hemingway. 
Editorial Difusión.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Tabuka


Tabuka era una taína
que sanaba con las yerbas.
Ella vivía en un monte viejo
lleno de leyendas.

Leía los manantiales
para saber el destino
y cuando se bañaba en ellos
ellos se volvían bandidos.

Todo amaba a la gran Tabuka
de la mano sanadora
y cantaban sus remedios
durante ciertas horas
y se acordaban siempre de ella
cuando alguien enfermaba
y en su bohío perdido en las jungas
a Tabuka las buscaban.

Un día un cacique lloró
cuando se murió su nena
y loco de desventura
corrió a buscar a la vieja.

Al llegar con nena en brazo
Tabuka le dijo: "Sé fuerte:
Llévala al gran Yukiyú,
mi medicina no puede ..."

Y triste puso en jamaca
el cacique a su princesa
y la hizo llevar al Yunke
donde el gran cemí reina ...
ni areytos ni sacrificios
ni cojoba ni nada
logró devolver el jú
a la nena desdichada.

Muy ajeno a la humildad
y sin pesar sus miserias
fue el cacique a donde Tabuka
y dicen que la hizo leñas.

Algunos dicen que la han visto
y otros que es cemí de piedra
otros dicen que murió de vieja
y que al llamarla, despierta.